La Naturaleza como pilar
Nací en la ciudad de Córdoba, Argentina, pero cuando era muy pequeña mis padres decidieron hacer un cambio radical: buscaban una vida autosuficiente inmersa en la naturaleza, donde criar a sus hijas con presencia y simplicidad. Encontraron ese rinconcito en Traslasierras, y allí, comenzó sin dudas una nueva vida. Vivimos en carpa algunos meses (una experiencia más que maravillosa para mí) hasta que terminamos de construir nuestro hogar, refugio de muchas charlas calentitas, mucho amor, comidita casera, muchos juegos, y sobre todo de una creatividad desbordante!!!
El Arte como compañero
El arte me acompañó desde siempre… dibujábamos nuestros propios juegos, creábamos historietas y series de TV (ya que en la infancia no teníamos una de verdad). Una etapa que dio forma a mis valores esenciales y que puede verse reflejada en mi labor.
Pero nada es lineal: si bien amaba el arte, también aprendí a amar a la Tierra. Asique cuando tenía 17 años volví a la ciudad a estudiar Geología en busca de entender mejor los procesos naturales que ocurren en ella. Y si bien siempre estuve vinculada al arte (daba talleres de arte ambiental en sectores vulnerables de la ciudad y estudié en paralelo algunos años de Artes Visuales en la UNC), decidí ir más allá con las ciencias de la Tierra. Luego de recibirme, me fui a vivir a un refugio de montaña (donde criamos a nuestra hija en sus primeros años) y allí inicié una investigación ecohidrológica para apoyar la conformación de una Reserva de Biodiversidad Nativa en ese mismo lugar. En el 2018 me doctoré en Geología y, el mismo día que entregué la tesis, declaré: voy a vivir del Arte.
Ese mismo día (literal) retomé con la pintura y el dibujo, esta vez con una visión más clara: utilizándolo como una herramienta de servicio, aprendizaje y conexión con la naturaleza y la sabiduría interior.
Desde entonces sucedieron muchas cosas: experiencias de vida comunitaria, vida nómada y profundas transformaciones a nivel personal y artístico. Actualmente, vivo junto a toda mi familia, en un pequeño pueblo de montaña en Molise, Italia. Hoy, desde mi taller creativo, veo el bosque, el vuelo de los halcones, el mar Adriático, los Apeninos nevados, y entendí que la paz que me regala este lugar es la que quiero compartir con el mundo a través de lo que más amo desde siempre: el Arte.
El arte es y siempre fue una forma en la que el Espíritu sea visto.
Amo profundamente crear ilustraciones que te inspiren y acompañen en el camino hacia tu esencia.
Intenciono que estas imagenes te acerquen un poquito más a recordar y reconectar con tu propio poder interior, y que sean una herramienta visual que potencien todos los proyectos que nazcan desde tu corazón.
No tengo dudas de que cuando las mujeres estamos conectadas con nuestro propósito, juntas podemos nutrir y sembrar belleza en este mundo en transformación.
Recorramos juntas el entorno que me inspira y mis procesos creativos.